Regresar Volumen 3, Número 16, Julio - Agosto 2025

Número:

  • Vol. 3
  • Num. 16
  • Julio - Agosto

Porcicultura.com

Autores:

autor Gerardo
Ordaz Ochoa

Nacionalidad: Mexicana

Grado académico: Doctor en Ciencias Biológicas

ISSN-e:

2992-7293

Citar este artículo
Ordaz G. (2025) Espesor de grasa dorsal, indicador clave para maximizar la productividad de la cerda. https://pecuarios.com/biblioteca-digital-issn/publicacion/vol-3/num-16/espesor-de-grasa-dorsal-indicador-clave-para-maximizar-la-productividad-de-la-cerda

Espesor de grasa dorsal, indicador clave para maximizar la productividad de la cerda

INTRODUCCIÓN 


La creciente demanda de la población hacia el consumo de carne magra ha propiciado descenso considerable de las reservas de grasa en cerdas de reposición, ello debido a la presión de selección ejercida para conseguir canales magros1. Debido a dicha demanda, el monitoreo del espesor de la grasa dorsal (EGD) en las cerdas ha sido cada vez menos utilizado como criterio para determinar el momento del servicio de las cerdas de reemplazo2; ello debido, en parte, a resultados contradictorios que se han reportado sobre la relación del EGD al servicio con la productividad de las cerdas3,4. Al respecto, varias investigaciones indican que el EGD en los actuales genotipos de cerdas no afecta indicadores de productividad (madurez sexual, prolificidad, tasa de crecimiento, peso corporal (PC) y longevidad productiva)4,5, considerando al PC como el indicador de mayor importancia debido a su asociación con tejido magro y aparición de la pubertad6


Una mayor tasa de crecimiento puede acelerar la aparición de la pubertad en las cerdas, lo cual se ha percibido, erróneamente, como área de oportunidad económica con relación a menores costos en el mantenimiento de los animales7. Puesto que, este tipo de selección unilateral enfocada solo en características productivas se ha relacionado, entre otras cosas, con la correlación negativa entre magrez-grasa2. Al considerar solo el PC de las cerdas para determinar el momento del primer servicio, no se estaría considerando el efecto de la modulación metabólica asociado con la activa participación endocrina que tiene el tejido graso8,9. Además, si no se modula el EGD de las cerdas desde su crecimiento y hasta el servicio, al entrar las cerdas en procesos reproductivos, compensar deficiencias o excesos en las reservas corporales es complicado10.


Cabe destacar que para indicadores reproductivos de importancia económica (lechones nacidos vivos, lechones destetados y pesos al destete), el EGD de las cerdas al momento del servicio juega un rol primordial debido a su asociación con el metabolismo del animal11. Durante la gestación tardía, el EGD incide en el desarrollo fetal, síntesis de leche y producción de calostro3,12. Un EGD alto preparto provocar distocia y partos prolongados en las cerdas13. Durante la lactancia, un EGD alto se correlaciona con reducción en el consumo de alimento y mayor pérdida de peso durante la lactancia9,14,15. Aunado a ello, la pérdida de peso al finalizar la lactancia se asocia con decremento productivo de la cerda en el subsiguiente parto1.  Por lo tanto, el objetivo fue determinar el efecto del EGD y PC de cerdas nulíparas al servicio sobre su productividad.


MÉTODOS


Animales, dietas y alojamiento 


Este experimento se llevó a cabo en un sistema comercial de ciclo completo. Un total de 203 cerdas (Yorkshire x Landrace) fueron monitoreadas desde los ≈75 kg de PC hasta el destete. Desde los ≈75 kg de PC hasta el servicio las cerdas fueron alojadas en corrales grupales. A partir de los ≈90 kg de PC las cerdas fueron estimuladas con verracos maduros una vez al día durante 10 min. Las cerdas fueron servidas con un PC de 146±9.1 kg y mínimo dos estros detectados por el verraco. El EGD promedio de las cerdas al momento del servicio fue de 18±3.2 mm. Con el total de animales que se lograron servir se establecieron dos clasificaciones: 1) de acuerdo con su EGD: bajo (<17 mm); moderado (17-20 mm) y, alto (>20 mm) y, 2) de acuerdo con su PC: bajo (<140 kg), moderado (140-150 kg) y, alto (>150 kg). Las cerdas fueron alimentadas de acuerdo con su etapa productiva desde los ≈75 kg de PC hasta el destete (Tabla 1). 

 

 

Desde los ≈75 kg de PC que las cerdas fueron alojadas en corrales grupales (15 cerdas/corral) la alimentación fue restringida a ≈2.5 kg/cerda/día (≈8.0 Mcal de EM/día). Durante la gestación las cerdas se alojaron en jaulas individuales y se alimentaron de acuerdo con su puntuación de condición corporal (CC; Tabla 2). La CC se determinó visualmente siguiendo las pautas de Young et al.15; puntuación de la CC entre 1 y 5 (1=muy delgadas, 3=aceptable y 5=muy gordas). Todos los niveles de alimentación descritos en la Tabla 2 fueron suministrados en dos porciones/día, 8:00 y 16:00 h. 

 

 

Durante la lactancia, las cerdas se alojaron en jaulas de acero inoxidable con piso de slat de plástica hasta el destete (21±2 días postparto). En dicha fase la alimentación de las cerdas fua ad libitum. El rechazo de alimento se pesó diariamente por la mañana previo suministro del alimento correspondiente. Se registró el total de lechones nacidos, nacidos vivos, nacidos muertos, momificados y peso de los lechones al nacimiento y destete. 


De las 203 cerdas que comenzaron la evaluación a partir de los ≈75 kg de PC, 20 (9.8%) fueron descartadas (Tabla 3). Las causas principales fueron que no lograron el peso para servicio (≈120 kg), no presentaron estro o su ciclicidad no fue constante. Entre el servicio y el ingreso a la sala de maternidad, 19 (10.3%) cerdas fueron retiradas del experimento (Tabla 3). Las principales causas de descarte fueron retorno a estro y aborto. Mientras que, entre el parto y el destete, 11 (6.7%) cerdas fueron retiradas (Tabla 3). Las principales causas de descarte de las cerdas en lactancia fueron parto distócico, agalactia y problemas de aplomos. 

 


 

Mediciones 


Se determino el PC de las cerdas y su EGD al momento del servicio, el día 85 de gestación, al ingresar a la sala de partos (entre los días 111 y 113 de gestación) y al destete. El EGD se midió en la posición P2 en ambos lados de la columna vertebral mediante un equipo de ultrasonido (Renco Lean Meter, Québec, Canadá). Los valores de las dos mediciones se promediaron para obtener una única medición del EGD. El pesaje de las cerdas se realizó con una báscula electrónica fija (STG-1500-T1500SL, OCONY®). El peso de las cerdas posparto se estimó de acuerdo con Mallmann et al.16. Los lechones se pasaron al nacimiento y al destete con una báscula digital (Dibatec®; 0.005 – 40 kg). 


Se tomaron muestras sanguíneas prepandiales de 25 cerdas/clasificación, los días 85 y 100 de gestación y los días 0, 3, 7, 14 y 21 de lactancia. Se determinó la concentración plasmática de glucosa, insulina y leptina. La determinación de glucosa se realizó a través de métodos enzimáticos en un Cobas-c111 (Roche®). Las concentraciones de insulina y leptina se determinaron utilizando kits de ELISA comerciales (SIGMA-ALDRICH, St. Luis, MO, EEUU). Se estimó indirectamente resistencia a la insulina (RI) mediante la siguiente ecuación: HOMAIR=(glucosa en ayuno,mmol L-1* insulina en ayuno,μU -1)/22.5
 

Análisis estadístico 


Se utilizo el paquete estadístico SAS 9.4. Los datos fueron analizados mediante un diseño completamente al azar utilizando PROC MIXED. La cerda fue la unidad experimental de análisis. Las clasificaciones por EGD y PC fueron los principales efectos probados. Se realizó un análisis categórico (PROC FREQ) a las cerdas por grupo de EGD y PC al servicio para determinar la proporción de animales al servicio, parto y destete de acuerdo con la ganancia o pérdida de grasa dorsal (<17, 17 – 20 y >20 mm). Las diferencias entre las medias se determinaron mediante medias de mínimos cuadrados (LsMeans), con α ≤0.05. Los valores se presentan como media de mínimos cuadrados ± EE.


RESULTADOS  
 

De acuerdo con los cambios en el EGD de las cerdas durante la gestación y la lactancia, se observó que, el 64.7% de las cerdas con EGD bajo al servicio pasaron al rango de EGD moderado al parto (Tabla 4). Las cerdas con EGD moderado y alto se mantuvieron en el mismo rango (Tabla 4). Al destete, el 78.6% de las cerdas con EGD alto al servicio presentaron EGD moderado (Tabla 4). De acuerdo con el PC de las cerdas al servicio, cerdas con <140 kg, presentaron mayor porcentaje (48.3%) de EGD bajo. Cerdas con 140-150 y >150 kg presentaron mayores porcentajes en EGD moderado (Tabla 4). 
 

 

De acuerdo con la clasificación del EGD al servicio, las cerdas con EGD bajo presentaron mayor (p<0.05) consumo de alimento promedio diario durante la lactancia (Tabla 5). Para la clasificación por PC de las cerdas al servicio, el consumo de alimento promedio diario durante la lactancia no mostro diferencias (p>0.05; Tabla 5). El rendimiento de las cerdas en lactancia se vio afectado (p<0.001) tanto por el EGD como por el PC al servicio (Tabla 5). La pérdida de peso de las cerdas después del parto fue mayor (p<0.05) en las cerdas con el mayor EGD (38.1 kg) y mayor PC (38.0 kg; Tabla 5). Dicho comportamiento fue igual para la pérdida de grasa dorsal durante la lactancia en la clasificación de las cerdas de acuerdo con su EGD (Tabla 5). No obstante, para la clasificación de las cerdas de acuerdo con su PC al servicio, no se encontró diferencia (p>0.05) para la pérdida de grasa dorsal en lactancia (Tabla 5). El número total de lechones nacidos, nacidos vivos, y destetados fue mayor (p<0.05) en las cerdas con EGD moderado (Tabla 5). La clasificación por el PC de las cerdas al servicio no afecto (p>0.05) la productividad de las cerdas en lo que concierne a su camada (Tabla 5).   

 


 

En lo que respecta a la glucemia de acuerdo con la clasificación por EGD al servicio, las cerdas que presentaron los mayores niveles de glucemia promedio durante la lactancia fueron las que tenían EGD moderado y alto (89.3 y 91.6 mg/dL, respectivamente), ello con respecto a las cerdas con EGD bajo (82.8 mg/dL). De acuerdo con las interacciones clasificación EGD*día y clasificación PC*día, los mayores (p<0.05) niveles de glucemia fueron el día del parto para ambas interacciones (Fig. 1a,d). Dentro de la clasificación de las cerdas por PC al servicio, las cerdas con PC ligero fueron las que presentaron los menores niveles de glucemia promedio durante la lactancia (85.4 mg/dL; Fig. 1d). 


Para los niveles de insulina, dentro de la clasificación por EGD, las cerdas con EGD alto presentaron los mayores valores (p<0.05) promedio durante la lactancia (18.9 mU/mL) y en cada día de evaluación (Fig. 1c). Para la clasificación de las cerdas por PC al servicio, los valores promedio de insulina durante la lactancia fueron mayores (p<0.05) en las cerdas con PC alto (16.7 mU/mL). De acuerdo con a la interacción clasificación PC*día, dentro de día de lactancia, solo el día 21 de lactancia mostro diferencia (p<0.05) en los niveles de insulina (Fig. 2d). En lo que concierne al índice HOMA-IR, para diagnosticas RI debe de ser ≥3.0, se puede establecer que el EGD determina en mayor medida el desarrollo de RI, siendo las cerdas con EGD alto las mayormente afectadas (Fig. 1c)

 


 

Para los niveles de leptina de acuerdo con el EGD al servicio, las cerdas con EGD bajo presentaron los menores niveles de leptina promedio durante la lactancia (1.7 ng/mL), ello con respecto a las cerdas con EGD moderado (2.2 ng/mL) y alto (2.8 ng/mL). La interacción clasificación EGD*día, determino que los mayores (p<0.05) niveles de leptina en cada día de evaluación fue para cerdas con EGD alto (Fig. 3a). En la clasificación de las cerdas por PC al servicio, las cerdas con PC ligero presentaron los menores niveles de leptina promedio durante la lactancia (2.0 ng/mL; Fig. 3b).

 


 

DISCUSIÓN


Monitorear la CC de las cerdas desde la selección de los remplazos, durante la gestación y la lactancia, es esencial para mejorar el bienestar animal, lograr mayor productividad y garantizar mayor longevidad de las cerdas11,17. Tradicionalmente la CC de las cerdas se ha evaluado con escala de puntuación de 0 a 517,18, a través de mediciones corporales, pesajes en diferentes etapas productivas o herramientas como lo es el caliper19. Debido a la capacitación, adquisición de equipos y tiempo requerido, pocas veces la CC de las cerdas es medida, a nivel de granja, con el uso de ultrasonidos, método considerado como el estándar de oro para tal fin17. Por lo que se requiere demostrar que la inversión en equipo, capacitación y tiempo para el monitoreo de la CC de las cerdas es de utilidad, tanto productivamente como económicamente para la eficiencia de los procesos de producción en granja. 


Conciliar las necesidades de los consumidores sobre consumo de carne de cerdo magra y la producción de las granjas modernas es un reto para los productores, puesto que reducir el EGD de los animales para satisfacer dicha demanda ha contribuido en potencializar el “síndrome del segundo parto”, síndrome que se caracteriza por intervalo destete-estro prolongado, incremento en el porcentaje de servicios repetidos, menor productividad de las cerdas en el siguiente ciclo productivo y menor longevidad productiva1. Sin embargo, es posible conciliar magrez de la canal con eficiencia reproductiva. Pero, para ello se deben controlar algunos factores desde la selección del reemplazo como lo son: PC, EGD al servicio y consumo de alimento individualizado.
 

Para controlar el peso objetivo al servicio (135 a 155 kg) se recomienda mantener a los animales con una tasa de crecimiento desde el nacimiento entre 600-800 g/día4. Ello se puede lograr restringiendo el consumo de energía a 8 Mcal/día a partir de los 75 kg de PC4. No obstante, una desventaja que se tiene en la mayoría de los sistemas tradicionales es el control individual de dicho consumo, aspecto que se observó en la presente investigación, debido a que no se cuenta con estaciones de alimentación que racionen el consumo de alimento de manera individualizada20. Ello propicia que la jerarquía en el corral incida en la variación de EGD y PC (Tabla 4), independientemente de que se restringió el consumo de energía a 8 Mcal/cerda/día. Al momento del servicio, el 25.6% de los animales mostraron EGD alto, mientras que el 31% de los animales presentaron EGD bajo. Respecto al PC al servicio, el 37.2% de los animales presentaron >150 kg de PC y el 35.4 % tuvieron <140 kg de PC. 


De acuerdo con la clasificación por EGD al servicio (Tablas 4), la ganancia de grasa dorsal durante la gestación propicio que el 64.7% de las cerdas con EGD bajo mostraran EGD moderado al parto, mientras que las cerdas con EGD moderado y alto se mantuvieron dentro del rango del EGD al momento del parto (Tabla 4). Para la industria porcina, es deseable tener cerdas con EGD >17 mm al momento del parto, ello ayuda a sobrellevar el catabolismo durante la lactancia, puesto que se prevé una pérdida en el EGD entre 3 a 4 mm al término de la lactancia10. Por el contrario, cerdas obsesas momento del parto, generalmente, no presentan desempeño optimo durante la lactancia9,21. Además, este tipo de cerdas tienen menor consumo de alimento en lactancia12,18. Aspecto que también se encontró en la presente investigación (Tabla 5).


En lo que respecta a la grasa dorsal al parto, se observó que, al implementar -durante la gestación- la alimentación basada en la CC de las cerdas, cerdas con EGD >20 mm al servicio incrementaron el EGD al parto (23.6 mm) independientemente de haber ganado menos grasa dorsal con respecto a las cerdas con EGD <20 mm al servicio (Tabla 5). Se ha reportado22 relación positiva entre el EGD y CC, pero esta relación fue baja (r=0.19), debido a la variabilidad de ambas variables. Cerdas con CC de 3 mostraron EGD promedio de 13.7 mm y un rango entre 7.5 – 23 mm de EGD, mientras que cerdas con CC de 1 tuvieron EGD promedio de 10.1 mm y rango entre 7.0 – 13.5 mm de EGD. 


Respecto al incremento en el PC de las cerdas al parto y su efecto en el consumo de alimento durante la lactancia, no se encontraron diferencias entre las clasificaciones de PC establecidas (Tabla 5). El menor consumo de alimento debido a mayor EGD se ha asociado más a cuestiones metabólicas de la cerda; en las cuales, el tejido graso tiene notable participación en la modulación del metabolismo energetico21,23. P.ej., la leptina, hormona secretada por los adipocitos, modula el apetito y el metabolismo8. Se ha reportado9, correlación entre EGD y leptina de 0.67; dicha asociación se reflejó en la síntesis de leptina y consumo de alimento en lactancia; a menor EGD mayor consumo de alimento. Además, se ha establecido que, el incremento en 10% de peso corporal resulta en un 300% de incremento en los niveles de leptina sérica, lo cual justifica la mayor síntesis de leptina en cerdas con mayor EGD y mayor PC (Fig. 2). También se tienen reportes24 que durante el último tercio de gestación las cerdas desarrollan RI, lo cual es más evidente en las cerdas gordas. Ante la presencia de RI en lactancia, la cerda moviliza reservas corporales que incrementan la concentración de sustratos energéticos (P.ej., colesterol, triglicéridos, leptina) debido a que las cerdas no consumen el alimento requerido para satisfacer sus necesidades nutricionales.


En este estudio, el desempeño productivo de la camada tuvo mejor comportamiento en cerdas con EGD moderado al servicio (Tabla 5). Se ha reportado que, el exceso de grasa dorsal al final de la gestación conduce a trastornos del rendimiento reproductivo: partos distócicos, incremento en mortinatos, agalactia, problemas de aplomos, e incremento en la remoción de las cerdas1,23. Ello indica que un EGD demasiado bajo o demasiado alto afecta la eficiencia reproductiva de las cerdas. Por lo tanto, monitorear el EGD durante todo el ciclo reproductivo de las cerdas es importante para obtener mayor eficiencia reproductiva, puesto que, solo controlando el PC de las cerdas no se garantiza su productividad debido a que las posibles diferencias en eficiencia reproductiva son enmascaradas por el EGD, aspecto observado al clasificar las cerdas por PC al servicio, no se encontraron diferencias en la eficiencia reproductiva de las cerdas (Tabla 5).     


De acuerdo con lo antes descrito es crucial controlar el consumo de alimento de las cerdas durante la gestación para reducir la variación del EGD. Debido a que el EGD es afectado principalmente por la nutrición y la genética. Modular la alimentación de las cerdas puede ser una medida que se puede utilizar para controlar el EGD. Puesto que, si se sigue considerando el PC como variable umbral para determinar el momento del servicio de las cerdas, se seguirá incurriendo en los problemas reproductivos y productivos asociados principalmente a los trastornos metabólicos que propicia un déficit o exceso de las reservas corporales de la cerda en las diferentes etapas productivas. 


CONSIDERACIONES  

 

  • La asociación entre EGD y PC al servicio no representa un comportamiento lineal para sugerir la viabilidad de utilizar el PC como variable umbral en la selección y manejo de los reemplazos.

 

  • Es importante centrarse en el control y modulación de la deposición y remoción de grasa dorsal en las cerdas de acuerdo con el PC antes y después del servicio y durante y después del parto si se quiere obtener una población de cerdas homogénea tanto en EGD como en productividad. Puesto que, se demostró que tanto el consumo de alimento, pérdida de peso, EGD en lactancia y desempeño de la camada son mayormente afectados por el EGD al servicio, ello con respecto al PC.

 

  • Para aportar mayor objetividad a la alimentación de las cerdas, incrementar su productividad y longevidad en granja, la medición del EGD debe ser primordial al momento de decidir el protocolo de alimentación para las cerdas, puesto que, existe asociación directa entre el EGD y el metabolismo energético de las cerdas al momento del servicio, durante la gestación y en la fase de parto y lactancia.

 

  • Los actuales sistemas de producción porcina deben de ir considerando la implementación de tecnologías que ayuden al control individual de los animales como lo son las estaciones de alimentación, ello permitirá un control más preciso de los animales lo cual incidirá en bienestar animal, mayor productividad y longevidad productiva de las cerdas. 


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